Aquí os dejo una serie de textos por si queréis practicar el resumen. Podéis hacerlos y enviarlos o dármelos en clase.
LAS MOCHILAS
El 60% de los quinceañeros sufre de la espalda
Marta del Amo - Madrid - 02/09/2009 20:00
Septiembre es el mes de la vuelta al colegio, y los niños deben
regresar a las aulas con sus mochilas llenas de libros. Esta carga
es una de las principales causas de que, actualmente, a los 15 años
se registren los mismos episodios de dolor de espalda que durante la
edad adulta, según la Organización Médica Colegial (OCM). Por este motivo,
la OMC lanzó ayer su campaña No des la espalda a tu espalda, con el fin
de prevenir las dolencias lumbares.
A los 15 años, más del 50% de los niños y casi el 70% de las niñas
ha sufrido dolor de espalda en alguna ocasión. Padecer molestias en la
zona lumbar durante las primeras etapas de la vida aumenta mucho el riesgo
de padecer un dolor crónico durante la edad adulta, según afirmó el doctor
Francisco Manuel Kovacs, presidente de la fundación que lleva su nombre,
especializada en las afecciones de la espalda.
Según los expertos, no suele relacionarse el dolor crónico de los adultos
con su verdadera causa, que suele encontrarse en los malos hábitos durante
la juventud. “El dolor de espalda desampara y amarga al paciente que lo tiene”,
declaró el doctor Juan José Rodríguez Sendín.
Para evitar que el dolor de espalda se vuelva crónico, estos dos
expertos recomiendan acciones tan sencillas como proporcionar asientos
regulables a los niños en la escuela, fraccionarles el peso en la mochila
y, sobre todo, hacerdeporte. “Estamos creando una generación de babosas
delante del ordenador”, concluyó Sendín.
“Público”, 2 de septiembre de 2009.
Sus zapatos
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A una de mis
amigas le han robado unos zapatos: dos pares, cuatro carísimos Manolos
que pensaba vender a la salida del trabajo. Herencia de otros tiempos,
otros gustos, las dos cajas desaparecieron de su despacho, los dos
pares caminando por sí mismos, los verdes y los de aire marinero, tan
bonitos.
Sin embargo, lo peor no ha sido el robo
en sí en su lugar de trabajo, ni la ceguera de las cámaras de
seguridad, ni la mirada de soslayo y desconfianza. Lo que más la ha
desazonado ha sido la reacción de su entorno. ¿Calzaba ella esa marca?
¿Gastaba tanto dinero en algo absurdo, como zapatos? ¿Cómo se atrevía?
¿A qué venía ese derroche? Bien parapetada por la envidia se asomaba la
frase definitiva: que en el fondo se lo merecía por su extravagancia,
por no ser como los demás, por atreverse a acceder al lujo.
Quizás esa actitud se encuentre en el
aire estos días, en los que se fija, con motivos fiscales, el
patrimonio de los ricos: y coincide que son ricos quienes compraron dos
viviendas, quienes heredaron una finca favorecida por el catastro, las
pequeñas empresas que deben acumular patrimonio o bienes, por sus
características. Son ricos, y la vieja hacha de guerra se ceba en ellos,
¿cómo osaron tener suerte? ¿Invertir bien? ¿Prosperar? Se les aborrece
con más virulencia que a los distantes millonarios, que no pertenecen a
los nuestros. Pienso en las miradas de rabia que seguirían a mi amiga,
inalcanzable sobre sus doce centímetros de tacón, en la alegría por el
mal ajeno. En el triunfo de la mediocridad.
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